mitad de un cerebro y mitad de un corazón
Imagen de DAMIAN NIOLET en Pixabay

Es conocido que el cerebro es el órgano encargado de controlar casi todas las funciones del cuerpo. Pero lo que no sabemos es que el corazón, centro de nuestra intuición, también piensa, aprende y toma decisiones. Te contamos más acerca de ésto.

NEUROCIENCIA

El nuevo cerebro: el corazón piensa

Es hora de pensar más con el corazón, literalmente

Desde siempre se nos ha dicho que el cerebro es el órgano encargado de controlar casi todas las funciones del cuerpo, aparte de ser el centro de nuestra inteligencia y conciencia. Pero lo que no sabemos es que el corazón, aparte de ser el centro de nuestra intuición, también piensa, aprende y toma decisiones.

Sin embargo, los hallazgos realizados por las neurociencias y recientemente por la neurocardiología, develan que el corazón está estrechamente vinculado con el cerebro y que la simbiosis entre ambos es sorprendente, ya que el corazón tiene su propio cerebro. Este maravilloso descubrimiento muestra que el corazón no es solo una simple bomba que irriga sangre, sino que el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. En este artículo, conocerás un poco más sobre el motivo por el cual las decisiones tomadas con el corazón terminan imponiéndose a las pensadas con el cerebro.

Corazón cerebral

Desde hace mucho tiempo las neurociencias llevan investigando todo lo relacionado con la organización y funcionamiento del sistema nervioso y cómo los diferentes elementos del cerebro interactúan y dan origen a la conducta de los seres humanos. Sin embargo, los recientes hallazgos hechos por la neurocardiología, nos explican que el corazón tiene su propio sistema nervioso con un pequeño cerebro que han denominado, sistema nervioso intracardiaco (ICN, por sus siglas en inglés). Este sistema dentro del corazón está formado por unas 50.000 neuronas, que le otorgan la capacidad de sentir y pensar de forma independiente, así como de procesar información y tomar decisiones, e incluso, de mostrar un tipo de aprendizaje y de memoria.

Los estudios recientes llevados a cabo por un equipo de la Universidad Thomas Jefferson (EE. UU.), explican que el corazón es realmente un sistema altamente complejo:

  • tiene una red de neurotransmisores con funciones muy concretas; es una auténtica glándula hormonal secretora de oxitocina (la llamada hormona del amor);
  • es un campo emisor de energía e información electromagnética, y un emisor de señales determinantes de la experiencia emocional, la percepción y el funcionamiento cognitivo, además de la intuición.

Es muy interesante saber que estos novedosos avances realizados por la neurocardiología, tuvieron sus primeros cimientos en la antigua Grecia, bajo las aportaciones del gran filósofo Aristóteles, quien defendía la tesis de que el corazón, era donde residía la mente y anidaban las emociones y sentimientos, ¿no es curioso?

Estrategias del corazón para comunicarse con el cerebro

Es un hecho. El corazón siente, piensa y decide, y esto lo hace a través de cuatro estrategias biológicas de comunicación entre el cerebro cardiaco y el craneal: la comunicación neurológica, comunicación bioquímica, comunicación biofísica y comunicación energética.  Conozcamos más acerca de estas vías de comunicación.

  1. Comunicación Neurológica: generada mediante la transmisión de impulsos nerviosos, lo que permite que el corazón pueda inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias, ya que el corazón envía más señales al cerebro que el cerebro al corazón. Este descubrimiento permite afirmar que el corazón, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, por ello puede influir en nuestra manera de pensar, en la percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.
  2. Comunicación Bioquímica: se lleva a cabo a través de hormonas y neurotransmisores. La matemática e investigadora de la conciencia Annie Marquier, señala que el corazón produce la hormona natriurética atrial (ANF, por sus siglas en inglés), cuya función es modular el equilibrio general del cuerpo. Uno de sus efectos es inhibir la producción de las hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina, dopamina) y estimular la producción de oxitocina, que es la hormona del amor y de los vínculos.
  3. Comunicación Biofísica: ocurre mediante ondas. Según Marquier, los estudios revelan que el ritmo cardiaco y las ondas cerebrales se sincronizan formando un circuito que genera bienestar o malestar en el ser humano.

Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca:

  • una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos.
  • la otra es desordenada, con ondas incoherentes y aparecen cuando la persona tiene miedo, ira o desconfianza.

Ambas frecuencias son captadas por los centros superiores del cerebro generando reacciones en el ser de agrado o incomodidad. Por ello se afirma, que el corazón arrastra a la cabeza.

  1. Comunicación Energética: el corazón genera un campo electromecánico de enorme vigor, cinco mil veces más potente que el del cerebro. Este campo se modifica según el estado emocional. Es más armónico en estados de satisfacción, pensamiento positivo, confianza y tranquilidad, o es más irregular o caótico en estados de alerta (temor, frustración, peligro).

La conexión entre los cerebros cardiaco y craneal es vital para el equilibrio del Ser.

Los avances de la neurocardiología, demuestran que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, en donde todo se armoniza y funciona correctamente. Es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas y que comienza a estar accesible para cada uno de nosotros.

¿Cómo se puede activar ese circuito?

Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, la escucha activa, la paciencia, la cooperación, la aceptación, las diferencias, el coraje. Liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios que han estado anclados en el ser humano por mucho tiempo: el miedo, el deseo y el ansia de dominio.

Para liberarnos de ellos se hace necesario practicar el silencio, respirar en consciencia plena, conectarse con la naturaleza, vivir periodos de soledad, meditar, cuidar el entorno vibratorio, trabajar en grupo, vivir con sencillez. Y preguntarle más a tu corazón.

 

Referencias consultadas

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Flamarique, L. (2020). Las neuronas del corazón vistas en 3D. [Artículo en línea]. Disponible:https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200526/481414761400/neuronas-corazon-mapa-3d-rata-cerebro.html

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Tartaglione, J. (2015). El cerebro que late. Barcelona, España: Planeta

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